
Florencio Martín Tejedor, presidente de la Fundación López Rumayor, y Sara Cebrián Robles, directora general, participaron en DEMOS 2026, el Foro de Fundaciones y Sociedad Civil, donde compartieron la experiencia de la evacuación de la Residencia López Rumayor durante el incendio de la Sierra Oeste de Madrid como ejemplo del valor de la colaboración para proteger y garantizar los cuidados de las personas mayores.
La Fundación López Rumayor participó los días 30 de septiembre y 1 de octubre en DEMOS 2026, Foro de Fundaciones y Sociedad Civil, celebrado en Barcelona. Una cita que en su décima edición reunió al sector fundacional para reflexionar, intercambiar experiencias y generar alianzas ante algunos de los principales desafíos sociales.
Bajo el lema “Vulnerabilidades y filantropía: las fundaciones como respuesta”, DEMOS 2026 puso el foco precisamente en cómo identificar nuevas situaciones de vulnerabilidad, anticiparse a ellas y construir respuestas capaces de adaptarse a una realidad social cada vez más compleja.
El encuentro, iniciativa de la Asociación Española de Fundaciones (AEF) y organizado en esta edición junto a la Coordinadora Catalana de Fundacions (CCF), tuvo lugar en el Auditorio ONCE Cataluña y CosmoCaixa Barcelona. Su programa combinó ponencias, talleres y espacios participativos destinados a compartir conocimiento y experiencias entre las organizaciones.
La Fundación López Rumayor, en el Ágora de DEMOS 2026

El presidente de la Fundación López Rumayor, Florencio Martín Tejedor, y su directora general, Sara Cebrián Robles, participaron como ponentes en el formato Ágora, compartiendo una experiencia que puso a prueba la capacidad de respuesta, coordinación y cuidado de toda la organización: la evacuación urgente de la Residencia López Rumayor durante el incendio que afectó a la Sierra Oeste de Madrid el 23 de julio de 2026.
Bajo el título “178 personas, una red de cuidados”, la Fundación presentó cómo se gestionó una emergencia en la que fue necesario evacuar a 178 personas mayores, algunas de ellas con movilidad reducida, manteniendo en todo momento dos prioridades: garantizar los cuidados e informar a sus familias.
La respuesta requirió la colaboración de la Fundación López Rumayor con el Ayuntamiento, Cruz Roja, Policía Local, otras residencias y diferentes recursos movilizados durante la emergencia. Cuatro centros participaron en la acogida y, pese a la complejidad de la situación, no se produjeron daños personales y las 178 personas pudieron regresar posteriormente.
La experiencia permitió compartir en DEMOS un aprendizaje que trasciende la propia emergencia: la colaboración hizo posible unir recursos y garantizar la continuidad de los cuidados durante la evacuación, la acogida y el retorno seguro a la Residencia.
.png)
Repensar la vulnerabilidad: aprendizajes de DEMOS 2026
La participación de la Fundación no se limitó a compartir su propia experiencia. DEMOS fue también una oportunidad para escuchar, contrastar perspectivas y reflexionar sobre el papel que pueden desempeñar las fundaciones ante realidades sociales que están cambiando.
Entre los principales aprendizajes que Sara Cebrián Robles extrae del encuentro destaca, en primer lugar, la necesidad de actualizar nuestra manera de entender la vulnerabilidad.
Ya no puede contemplarse como una situación única ni abordarse mediante respuestas homogéneas. Existen vulnerabilidades diferentes, cambiantes y cada vez más complejas, que obligan a las organizaciones a comprender mejor las circunstancias concretas de cada persona y de su entorno.
El territorio importa
Una misma situación puede manifestarse de manera muy diferente dependiendo del lugar y del contexto en el que se produce. Por ello, las respuestas requieren proximidad, conocimiento del territorio y capacidad de adaptación. La experiencia vivida por la Residencia López Rumayor durante el incendio es también un ejemplo de la importancia de contar con una comunidad capaz de movilizarse y generar redes de colaboración cuando las circunstancias lo exigen.
De atender necesidades a garantizar derechos
Otro de los grandes aprendizajes del Foro fue la necesidad de mantener una mirada basada en derechos. Responder a una situación de vulnerabilidad no consiste únicamente en atender una necesidad. Implica también preservar la autonomía, favorecer la participación y garantizar que cada persona pueda continuar tomando decisiones sobre su propia vida.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante en la atención a las personas mayores y conecta directamente con una atención integral centrada en cada persona, en su singularidad, preferencias y proyecto de vida.
La dignidad como punto de partida
Entre las reflexiones del encuentro, Sara Cebrián destaca especialmente una: entender la dignidad como una categoría universal.
Desde esta perspectiva, limitar la respuesta al asistencialismo puede resultar insuficiente e incluso invalidante cuando sitúa a la persona exclusivamente como receptora de ayuda.
La persona no es únicamente alguien a quien proteger o atender. Es, ante todo, titular de derechos, protagonista de su propia vida y parte activa de una comunidad.
Esta mirada obliga también a ampliar nuestra comprensión de la vulnerabilidad. No reside exclusivamente en quien la experimenta: interpela a una sociedad que debe preguntarse hasta qué punto sus políticas, estructuras, servicios y entornos son capaces de incluir a todas las personas.
Hacerse cargo sin culpabilizar
Abordar la vulnerabilidad requiere también una responsabilidad colectiva. Significa evitar que las propias personas soporten la culpa por las circunstancias que atraviesan y, al mismo tiempo, no caer como sociedad en la desesperanza ante problemas complejos.
El desafío consiste en hacerse cargo: comprender las causas, construir alianzas y desarrollar respuestas sostenidas en el tiempo que vayan más allá de actuaciones puntuales.
.png)
El papel de las fundaciones ante las nuevas vulnerabilidades
Precisamente ahí cobra especial importancia el papel del sector fundacional. Las fundaciones tienen capacidad para detectar necesidades, anticiparse, experimentar nuevas respuestas y actuar con flexibilidad allí donde otros sistemas no siempre llegan, además de conectar a las personas con su comunidad, las instituciones y otros agentes sociales.
Esta reflexión conecta con una cuestión que la Fundación considera especialmente relevante: ¿cuál es el valor diferencial que pueden aportar las fundaciones en una sociedad en transformación?
Para Florencio Martín Tejedor, presidente de la Fundación López Rumayor, una de las respuestas está en la posición singular que pueden ocupar las fundaciones entre otros actores sociales. Junto a un mercado orientado a la producción y el consumo y unas administraciones públicas responsables de garantizar derechos, prestaciones y servicios, el sector fundacional dispone de capacidad para escuchar al cuerpo social, detectar los primeros síntomas de necesidades emergentes y explorar respuestas allí donde todavía no existen soluciones suficientemente desarrolladas.
Desde esta perspectiva, las fundaciones pueden desempeñar una doble función: actuar como radar social, identificando nuevas realidades y necesidades desde la proximidad a las personas y los territorios; y como laboratorio de innovación social, poniendo a prueba respuestas, aprendiendo de la experiencia y generando conocimiento que pueda contribuir a soluciones de mayor alcance.
Esta capacidad no implica sustituir la responsabilidad de las administraciones ni ocupar el espacio de otros actores. Al contrario, adquiere todo su sentido cuando permite conectar personas, comunidad, instituciones y organizaciones, experimentar con nuevas respuestas y contribuir a que aquellas que demuestran su utilidad puedan evolucionar, generar alianzas o inspirar actuaciones más amplias.
DEMOS se define como un espacio participativo abierto al sector fundacional para compartir experiencias, impulsar proyectos y generar respuestas ante las cuestiones sociales más relevantes. En su edición de 2026, esta conversación se articuló alrededor de la vulnerabilidad y de la capacidad de la filantropía y la sociedad civil para ofrecer respuestas estructurales y a largo plazo.
Para la Fundación López Rumayor, participar en este espacio ha permitido compartir una experiencia propia, pero también volver con nuevas preguntas y aprendizajes porque la emergencia vivida el pasado mes de julio demostró algo que adquiere todavía más sentido después de DEMOS 2026: ante la vulnerabilidad, ninguna organización puede ni debe actuar sola. Cuidar exige conocer a las personas, preservar sus derechos y construir redes capaces de responder juntas.